viernes, 3 de febrero de 2012

Satélite y las farmacias


Satélite

A pesar de que se sabe desde hace varios siglos que la Luna es satélite de la Tierra y que muchos otros planetas, como Júpiter o Saturno, tienen satélites, lo cierto es que esta palabra se tornó de uso cotidiano sólo a partir de 1957, cuando la Unión Soviética puso en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik. Pocos imaginaban por entonces que aquella novedad –que era vista como una hazaña tecnológica, pero sin mayores consecuencias prácticas– tendría una importancia tan fundamental en las telecomunicaciones del mundo de hoy. El vocablo español proviene del latín satelles, satellitis, usado por los romanos para designar a los soldados de la escolta personal de un príncipe o emperador. Posteriormente, por una bella metáfora, la palabra pasó a designar, aún en latín, a los cuerpos celestes que orbitan en torno de algunos planetas.

Las farmacias satélites localizadas en los servicios de atención a los pacientes hospitalizados permiten al farmacéutico de disponer de más tiempo para contactar a médicos, enfermeras y a los mismos pacientes, así como acceso inmediato a medicamentos desde cada farmacia satélite y si bien, se requieren de un mayor número de farmacéuticos, personal de apoyo y espacio en cada sala donde se instalen las farmacias satélites, son sin lugar a dudas el modo óptimo de tener al profesional farmacéutico cerca de los sitios donde los pacientes necesitan, para abastecer de medicamentos y hacer las intervenciones necesarias para asegurar la farmacoterapia del paciente.

¿Cuál es el éxito de la implementación de farmacias satélites?

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