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miércoles, 8 de junio de 2011

Cómo protegerse contra mordeduras de perro


Los perros muerden a unas 4.7 millones de personas en Estados Unidos cada año, pero la educación y adecuado entrenamiento y control de perros puede prevenir muchos ataques, indican los expertos.

Los cirujanos plásticos son quienes ven de primera mano lo devastadoras que pueden ser las mordeduras de perro, ya que frecuentemente atienden a las víctimas. Se realizaron cerca de 33,000 procedimientos reconstructivos en víctimas de mordeduras de perro en Estados Unidos durante el año 2010, un incremento de 8% desde el año 2009, según la ASPS. "Lamentablemente, la mayoría de cirugías reconstructivas para tratar mordeduras de perros se llevan a cabo en niños", dijo el Presidente de la ASPS, el Dr. Phillip Haeck, en un comunicado de prensa de la AAP. "Los niños son con frecuencia mordidos en la cara, lo cual puede resultar en heridas graves, infecciones y cicatrices permanentes."

Los estudios han encontrado que los niños tienen aproximadamente tres veces más riesgo que los adultos a ser mordidos por un perro. Cada año, cerca de 600,000 niños en los Estados Unidos requieren de atención médica para las mordeduras de perro.

En un folleto que ofrece la AAP junto con el Servicio Postal de Estados Unidos (United States Postal Service) y la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (American Veterinary Medical Association) se encuentra asesoramiento sobre cómo los dueños de perros pueden impedir que sus perros muerdan, así como de qué forma las personas pueden evitar ser mordidas y cómo tratar las mordeduras de perros.

Entre las formas en que puede protegerse a sí mismo y a su familia de las mordeduras de perro:

•Los bebés y niños pequeños deben ser siempre supervisados y nunca dejados a solas con un perro.
•Enseñe a los niños a pedir permiso al dueño del perro antes de acariciarlo.
•Antes de tocar a un perro desconocido, deje que el animal lo huela a usted o a su hijo. Acaricie al perro suavemente, evitando la cara y la cola.
•Si un perro está durmiendo, comiendo o cuidado a sus cachorros, déjelo solo.
•Camine, no corra, al pasar cerca de un perro.
•Si ocurre una situación en la que usted o su hijo se sienten amenazados por un perro, recuerde mantener la calma, evitar el contacto visual y quédese quieto o retroceda lentamente hasta que el perro se vaya.
•Si un perro amenazador lo lanza al suelo enróllese en el suelo, protegiendo la cara con sus brazos y puños.

Fuente:
Asociación Americana de Pediatría 2011

lunes, 6 de junio de 2011

Tener hijos hace que las mujeres jóvenes aumenten de peso y reduzcan su acondicionamiento físico


Un estudio reciente sugiere que las madres jóvenes tienden a ser más pesadas que otras como ellas que no tienen hijos. Además, consumen más grasa saturada, bebidas azucaradas y calorías totales. Al examinar los datos del proyecto EAT (Alimentos y actividad en adolescentes y adultos jóvenes, Eating and Activity in Teens and Young Adults), los investigadores de la Universidad de Minnesota se concentraron en la relación entre la situación de paternidad, la ingesta de alimentos en la dieta, la actividad física y el índice de masa corporal (IMC) de 838 mujeres y 682 hombres con una media de edad de 25 años.

Aunque los padres no eran más pesados que otros como ellos que no tenían hijos, las madres presentaban un IMC significativamente superior. Además, tanto las madres como los padres hacían ejercicio con menos frecuencia. Sin embargo, el estudio halló que, a pesar de la mayor ingesta de grasa, azúcar y calorías, las madres jóvenes también consumían tanta fruta, lácteos, granos integrales y calcio como las que no eran madres. Jerica Berge, autora del estudio, aseguró que las madres podrían estar asumiendo más tareas de cuidado de los hijos que los padres, lo que lleva a la disparidad en el peso. Los efectos resultantes del embarazo también podrían tener que ver, dijo.

"Quizá las madres estén adquiriendo más responsabilidades, como cocinar la comida de los hijos, con elecciones ricas en grasa", señaló Berge, profesora asistente de medicina familiar y salud comunitaria. "La paternidad conlleva exigencias y concesiones contradictorias. [También] podría ser que están demasiado cansadas al final del día y no quieran ir al gimnasio".

El proyecto EAT, un estudio longitudinal de población, siguió a los jóvenes participantes a través de tres edades específicas entre 1998 y 2009, a medida que pasaban a la adultez joven. Los participantes que fueron padres entre el segundo y tercer seguimiento y tenían un hijo de cinco años o menor conformaron el grupo de padres del estudio. La estatura y el peso fueron autorreferidos, mientras que se uso un cuestionario de frecuencia alimenticia para evaluar la ingesta típica de alimentos como frutas, verduras de hojas verdes y naranjas, lácteos, y bebidas endulzadas con azúcar durante el año anterior.

También se preguntó a los adultos jóvenes cuántas horas de una semana usual pasaban realizando actividades como trotar, patinar, montar en bicicleta, esquiar, bailar o jugar bolos. El hecho de que las madres jóvenes también consumían una cantidad similar de alimentos saludables podría sugerir que están tratando de ser buenos modelos para sus hijos, aseguró Berge, aunque su uso de alimentos más ricos en grasa podría surgir que tienen menos tiempo para cocinar.

"Si me parece que el estudio resalta algunos puntos importantes de la lucha de los padres jóvenes por equilibrar la vida laboral y familiar, y por encontrar tiempo para planear la actividad física", señaló Jen Brennan, gerente de nutrición clínica del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. "Es muy fácil comerse algo poco saludable". Los profesionales de la atención de la salud tienen muchas oportunidades para intervenir en esta dinámica, según Berge y Brennan, porque los niños pequeños acuden usualmente al pediatra varias veces al año. Las campañas de salud pública también pueden estimular estilos de vida saludables entre los padres para sentar las bases para sus hijos, dijeron. "Ya han tenido tiempo para hablar sobre la ingesta de alimentos en la dieta y la actividad física. Podría haber una oportunidad para preguntarse cómo funciona esto desde el punto de vida familiar", anotó Berge.

"Obviamente, necesitamos más investigaciones antes de irnos a cambiar todo", agregó. "La idea no es hacer que los padres se sientan culpables, es más para preguntarnos cómo apoyarlos".

Fuente: Pediatrics 2011

jueves, 2 de junio de 2011

La presión de ser delgadas


Algunas personas podrían perder sueño por la presión para que sean delgadas, sobre todo las chicas jóvenes blancas que son presionadas por sus amigas a perder peso o a permanecer delgadas, según un estudio reciente.

"Hay una cantidad significativa de investigación en otras áreas sobre la presión que sufren las chicas adolescentes por minimizar el peso corporal, pero esta presión en su relación con la salud del sueño es un tema menos explorado, y sus consecuencias se desconocen casi en su totalidad", anotó la investigadora principal del estudio Katherine Marczyk, estudiante doctoral en psicología clínica de la salud y medicina conductual de la Universidad del Norte de Texas en Denton, Texas. "Estos resultados son importantes, ya que este descubrimiento podría ser uno de los primeros pasos en esta investigación", explicó en un comunicado de prensa de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (American Academy of Sleep Medicine).

Al conducir el estudio, que será presentado el martes en la reunión anual de la Asociación de Sociedades Profesionales del Sueño (Associated Professional Sleep Societies) en Minneapolis, los investigadores pidieron a 789 estudiantes de escuela intermedia de Texas, todas de sexo femenino y con un promedio de edad de doce años, que describieran cuánta presión sentían por perder peso y ser delgadas. Las niñas también señalaron las fuentes de dicha presión, que incluía a sus pares, familiares, amigos y los medios de comunicación. Entonces, los investigadores evaluaron la calidad del sueño de las niñas para medir cómo esta presión externa por ser delgadas afectaba cuánto dormían.

La presión por ser delgadas que las niñas sentían de sus amigas además de los medios de comunicación predecía significativamente la duración del sueño, dando cuenta de 4.5% de la diferencia en la cantidad que dormían las niñas. Esa discrepancia en la duración del sueño subió a 6% en las niñas blancas (alrededor del 60% de las participantes del estudio) que se enfrentaban a presión por ser delgadas de parte de sus amigas, encontraron los investigadores.

Los autores del estudio añadieron que perder el sueño podría poner a las chicas jóvenes en riesgo de otros problemas de salud, que incluyen un aumento en la ansiedad y la depresión. Debido a que este estudio se presentó en una reunión médica, sus datos y conclusiones deben ser considerados como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por colegas.

Fuente: American Academy of Sleep Medicine, Junio 2011

martes, 17 de mayo de 2011

Las mujeres obesas no deberían engordar más de 9 kilos en embarazo


Nueve kilos sería el peso máximo que las mujeres obesas deberían engordar durante el embarazo.

Las futuras mamás que engordan más de 9 kilos tienen más riesgo de dar a luz a bebés con macrosomía o grandes para la edad gestacional, pero sin que disminuya el riesgo de tener bebés pequeños para la edad gestacional, publicaron los autores en la revista Obstetrics & Gynecology. Por otro lado, "el límite inferior ideal del aumento de peso en el embarazo no está claramente determinado para las mujeres con distinta clase de obesidad", indicó la doctora Kimberly K. Vesco, de Kaiser Permanente Northwest, en Oregon.

Por lo tanto, dijo Vesco, mantener el peso o adelgazar durante el embarazo debe ser un tema de conversación entre la paciente y el médico. El Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda no engordar más de 9 kilos.

El peso promedio al nacer aumentó significativamente en todas esas categorías, y el aumento constante del peso materno estuvo asociado con un aumento significativo de las tasas de bebés con macrosomía (más de 4,5 kilos al nacer) o grandes para la edad gestacional y menos bebés pequeños para la edad gestacional.

Las mujeres que engordaron más de lo recomendado tenían 3,36 veces más posibilidad de dar a luz bebés con macrosomía y 1,80 veces más posibilidad de tener bebés grandes para la edad gestacional, pero la posibilidad de tener un bebé pequeño para la edad gestacional no varió significativamente con las mujeres que engordaron los 5 a 9 kilos recomendados.

Fuente:
Obstetrics & Gynecology 2011